Texto e ilustración por: Diana Morán / @diana.moraan (IG)
Entre los intensos olores, los vibrantes colores y el equilibrio de los sabores dulces y salados de la auténtica panadería y cocina coreana, habita Seong Min Park. Es un panadero de 66 años, originario de Seúl, la capital de Corea del Sur, que, persiguiendo sus sueños, ha vivido en la Perla Tapatía desde hace más de 6 años, donde abrió su restaurante, Seúl Mama. Es un hombre que se ha convertido en un ejemplo de la resiliencia que migrar a otro país conlleva cuando se es un adulto mayor.
El señor Park es alto, delgado, tiene un rostro cálido y también, por poco tiene otra identidad en México. Sam es el apodo con el que las personas lo conocen en Guadalajara, aunque su nombre verdadero es Seong Min. Tuvo que modificar su nombre para hacerlo más natural a la manera en que hablan los mexicanos. Él no domina el español; conoce las palabras básicas, pero ya le resulta familiar utilizar el traductor de su teléfono para comunicarse. Cada que yo hacía una pregunta, hablaba con su teléfono primero. Seong Min escuchaba la traducción y compartía en su idioma materno la respuesta, después el traductor formulaba lo que él había dicho en español.
Por el momento, Seong Min vive solo. Inicialmente había migrado junto con su esposa a México, pero debido a problemas de salud, ella regresó a Corea. “Mi mayor dificultad personal es estar solo aquí, sin amigos ni familia; me siento solo y estresado, incapaz de aliviar mi estrés”.
A pesar de ser extranjero, Seong Min ilustra uno de los desafíos más comunes que enfrentan los adultos mayores en el país, los cuales, según el INEGI, conforman el 14% de la población total. Como el señor Park, el 36.6% de personas mayores de 60 años ha reportado sentirse solo o sola, según informa la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México en 2024.
El reto más grande al mudarse a Guadalajara para Seong Min recae en tener menor adaptabilidad al ser un adulto mayor; ya no se pueden superar las cosas de una manera tan fácil como cuando se es joven. El ejemplo más evidente es el lenguaje. Para él, implica un gran reto aprender un idioma y la falta de dominio de éste trae consigo varias desventajas. Comentó que son muchas las injusticias que conllevan el desconocimiento de una lengua.
– ¿Cuáles son las injusticias que más le afectan al no poder dominar el idioma? – pregunté
La barrera del idioma ha sido un verdadero problema en la vida real. A veces, me cuesta expresar mis ideas con claridad o no entiendo a los demás. Claro que mi desconocimiento influye, pero el español me resulta increíblemente difícil. Mucha gente, sabiendo que soy extranjero y que mi español es limitado, me trata con mala intención. Los bancos me han inscrito sin saberlo en seguros innecesarios; la policía me ha exigido dinero y me han dado menos cambio en el mercado. Hay muchos casos. – dijo
Estamos en un cuarto trasero del restaurante, pasando la cocina y la caja. Hay varias mesas en el salón. Sacó un cigarro y me avisó que iba a fumar. Su semblante era serio; pensé que podría sentirse incómodo por los temas que estamos tratando. Le pregunté si, en su proceso de adaptación, los mexicanos han sido personas cálidas, ya que tenemos la fama de ser amigables con personas extranjeras; dijo que sí.
Antes de iniciar su preparación para ser panadero, el señor Park era fotógrafo comercial. En 2002 vino por primera vez al país para hacer un rodaje; uno de los principales recuerdos que guarda de su estancia, es la amabilidad de la gente, así como el clima cálido y la cultura mexicana. Desde entonces pensó que en algún punto de su vida le gustaría vivir aquí. En sus viajes de fotógrafo, el señor Park aprendió que la vida es similar en la gran mayoría de los países; cada lugar tiene sus propias características que lo hacen único e increíble. A pesar de las incomodidades que se puedan presentar, él cree que la felicidad o infelicidad no se determinan por el lugar en donde se habita.
Le pregunté qué es lo que más le gusta de la cultura coreana. Me dijo que, como coreano, le sería imposible explicar su cultura, se tardaría 3 o 4 días haciéndolo.
La cultura coreana es realmente diversa, con muchísimos lugares maravillosos y cosas increíbles que ver. En pocas palabras, el kpop y las películas coreanas son, por supuesto, parte de la cultura, pero hay muchas cosas de la cultura tradicional coreana que son verdaderamente asombrosas e interesantes. Por ejemplo, si observamos los murales de la dinastía Goguryeo de hace 1500 años, veremos escenas de personas bebiendo, bailando y cantando; esto demuestra que los coreanos han disfrutado de estas actividades desde la antigüedad. Y una de las características de la cultura coreana es que se disfruta en grupo. Los coreanos son un solo grupo étnico, por lo que tienen una fuerte tendencia a permanecer unidos- dijo, mientras sus ojos se iluminaban. Se notaba la pasión y el cariño que tiene por su país.
Comentó que una de las razones por las cuales el pueblo coreano resistió a las invasiones extranjeras fue por la resiliencia y unidad de las personas. Le pregunté si percibía una fuerte unión entre los mexicanos, a lo que respondió que, aunque México tenga una gran mezcla entre etnias, a diferencia de los coreanos, su amor por sus respectivos países no es diferente.
Finalmente, compartió su lema de vida:
“Si te quedas quieto, no pasa nada. Siempre trabaja para alcanzar tu meta. Eso significa que no te quedarás quieto.”
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Esta entrevista fue elaborada en el marco del Laboratorio de Información, el cual es parte del proceso formativo de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública del ITESO.
Este trabajo fue realizado por ZonaDocs, que forma parte la Comunidad de Medios. Para consultar el contenido original, dar clic aquí

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