Culiacán, Sin.– María del Rosario reconoce que antes no era tan creyente. Tenía a la Virgen de Guadalupe en su casa, pero acudir a la iglesia no era algo tan arraigado. Eso cambió hace dos años, cuando su hijo Cristian Rosario, de 32 años, fue asesinado de un balazo en el rostro, justo afuera de su casa. Desde entonces, María se reconcilió con su fe; es la única manera que tiene de encontrar un poco de consuelo ante su pérdida.
“Yo vine a ponerme la ceniza porque vengo para pedir por el alma de mi hijo. Me lo arrebataron y no voy a renegar de mi Dios Padre. Por algo hace las cosas, pero es lo único que tengo para seguir”, dijo la mujer.
Como ella, cientos de creyentes acudieron a la Catedral de Culiacán para iniciar el periodo de preparación previo a la Semana Santa, conocido como Miércoles de Ceniza, un ritual que simboliza penitencia, reflexión y el propósito de cambiar, de buscar reconciliación con Dios.

Desde las 07:00 de la mañana, los culichis acudieron a realizar este ritual.
En una ciudad marcada por homicidios, desapariciones y familias fracturadas por la violencia desde hace un año y medio, la fila para recibir la cruz de ceniza en la frente también se convirtió en un espacio de duelo compartido.
“Yo soy creyente y convencí a mis amigas de que me acompañaran. Lo hago por mi fe y por mi costumbre”, dijo Alicia, una joven estudiante que acudió junto a sus dos amigas.
Para María de Lourdes Torres, recibir la ceniza es parte de sus actividades como monitora de la iglesia, pero también una oportunidad para pedir por la paz del estado, por la resignación de quienes han perdido a alguien en medio de la violencia que azota a Sinaloa, especialmente a Culiacán.
“Yo a mucha gente la invito a que se acerque a Dios, a que estemos unidos todos en oración por todas las cosas que están pasando. Creo que es importante que nos unamos. Aquí en la iglesia podemos pedir, orar. Mucha gente ya perdió la fe, pero no, hay que mantenerla, creer y seguir”, compartió Lourdes.
“Hay muertes, desapariciones y esto no podemos negarlo ni normalizarlo”: Obispo
Un llamado urgente fue el que realizó el obispo de la Diócesis de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, a propósito del inicio de la Cuaresma 2026 y el Miércoles de Ceniza.
El obispo reconoció el dolor que atraviesan familias, jóvenes y comunidades enteras a raíz de la violencia que afecta a Sinaloa, por lo que invitó a la reconciliación, la paz y la conversión del corazón.
Enfatizó que no es momento de resignarse ante los estragos que la violencia ha ocasionado en el estado, sino de actuar desde la fe y el compromiso cristiano.
“Es un tiempo especial, bonito y lleno de gracia, que nos prepara para recibir a Cristo. Este año no puede pasar desapercibida nuestra Cuaresma sin tener presentes estas obras de piedad que el Señor nos invita a vivir: la oración, el ayuno y la limosna. Por eso el llamado es que no dejen de orar por la paz. Hay muertes, desapariciones y esto no podemos negarlo ni normalizarlo. Hay que ser constructores de paz”, señaló.
Subrayó que ante tanta tragedia no debe haber silencio; al contrario, desde la fe y el amor se debe aportar día a día a la construcción de la paz en el estado.
“Me hago empático con las víctimas, rechazo la violencia, rechazo la parte de una cultura narco que estamos viviendo en nuestra ciudad y que se ha vivido durante mucho tiempo. Así es como podemos aportar…nuestras marchas no se pueden acabar, son expresiones que tenemos a nuestro alcance para manifestar lo que a veces las palabras no alcanzan. Muchos de los que nos gobiernan se han hecho sordos a las palabras, al grito de quienes sufrimos la violencia. Es una expresión de que no estamos a gusto”, concluyó.
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