El Gobierno de México reaccionará con prudencia ante el nuevo decreto del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien firmó la imposición de un arancel global adicional del 10% aplicable a casi todos los países durante 150 días, tras el revés que le propinó la Corte Suprema de Estados Unidos.

La medida, anunciada desde el Despacho Oval y difundida en la plataforma Truth Social, surge luego de que el máximo tribunal estadounidense determinara que una ley de 1977 no autoriza al presidente a imponer aranceles de manera unilateral y generalizada. Sin embargo, el decreto exenta a México y Canadá en los productos que ingresan bajo las reglas del T-MEC, además de minerales críticos, metales preciosos y energéticos.

Ante este escenario cambiante, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, llamó a mantener “sangre fría” y esperar la publicación de las medidas específicas que sustituirán a los aranceles invalidados por la Corte.

“Lo prudente es ver cuáles son las disposiciones que se van a tomar”, sostuvo el funcionario, al advertir que el propio Trump anunció que en los próximos días dará a conocer nuevos gravámenes sectoriales.

México, fuera del impacto inmediato de los aranceles

 

Ebrard explicó que actualmente el 85% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos no paga aranceles, mientras que los gravámenes vigentes en sectores como el automotriz, acero y aluminio responden a disposiciones legales distintas a las que fueron invalidadas.

El secretario confirmó que la próxima semana viajará a Estados Unidos para reunirse con sus contrapartes y precisar el alcance real de las nuevas decisiones.

“En tres o cuatro días yo les podré decir así quedó y de qué manera México se protegió de todo este cambio en las reglas”, afirmó.

La estrategia, insistió, será actuar con prudencia diplomática y defensa activa de los intereses nacionales.

Sobre semiconductores y autonomía estratégica

 

En paralelo al contexto arancelario, Ebrard destacó la apuesta de México por el diseño y producción de semiconductores, particularmente en Querétaro, como una vía para reducir dependencia tecnológica.

“Hoy importamos las placas de silicio y el diseño. Si un día nos dicen ‘no te vendo el semiconductor’, tendríamos que paralizar toda la actividad económica”, explicó.

El funcionario subrayó que desarrollar esta industria permitirá generar empleos altamente especializados, atraer inversión y colocar a México entre los pocos países con capacidad de diseño propio.

“De pronto, a través de esta iniciativa, estás en el top ten”, dijo.

Inversión al alza pese a tensiones

 

Frente a cuestionamientos sobre incertidumbre económica, Ebrard aseguró que las cifras reflejan confianza. Señaló que México alcanzó máximos históricos de inversión extranjera el año pasado y anunció proyectos como una planta de semiconductores que se trasladará de San Francisco a Querétaro, así como un centro de datos valuado en 5 mil 600 millones de dólares.

“Las inversiones no vendrían si tuvieran dudas sustantivas”, sostuvo.

Mientras Washington redefine su política comercial tras el fallo judicial, México apuesta por cautela estratégica y fortalecimiento interno, en un tablero global que vuelve a tensarse bajo la política arancelaria de Trump.

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