Culiacán, Sinaloa.- La virtualidad en la educación superior en Sinaloa, dejó de ser una medida de emergencia por la pandemia del COVID-19 y comenzó a instalarse como parte del modelo educativo. Sin embargo, a pesar de ser presentada como una alternativa accesible y flexible, las experiencias de estudiantes revelan que “no se aprende igual”.
En la Universidad Autónoma de Occidente (UAdeO), el Modelo Flex permite cursar materias a través de una plataforma digital, donde los profesores dejan programadas las actividades y algunas clases grabadas en video. Esto con la idea de que los estudiantes aprendan a trabajar en plataformas digitales y organizar sus tiempos, según explicó Abel Grijalva, director de la UAdeO en Culiacán.
Sin embargo, en la práctica, para algunos estudiantes la experiencia ha sido distinta.
De acuerdo con el testimonio de Victoria*, estudiante de dicha institución, ni a ella o a sus compañeros se les permitió elegir si querían estar en la modalidad flex, simplemente se les impuso como parte del programa educativo.
Y más allá de darles flexibilidad, lo que ocurrió es que muchos de sus compañeros tuvieron dificultades para llevar la materia debido a la falta de interacción con el profesor.
“A la mayoría de mis compañeros tampoco les gustó, no nos avisaron en un principio que iba a ser así, no aprendíamos, no estábamos aprendiendo. A lo mejor si hubiera sido por Zoom, si llevaramos las clases en línea en directo, nos hubiera ayudado el tener al maestro enfrente explicando”, mencionó.
Su parecer se repite con otros alumnos de la institución, como en el caso de Laura* otra estudiante, quien al ser foránea le parecía innecesario tener una clase virtual y de igual forma ese día tenía que gastar tiempo y dinero para asistir al plantel de la UAdeO en Culiacán.
“Soy de Navolato, lo que me gusta es de que si yo ya estoy en Culiacán, estoy yendo a la escuela, denme todas las clases, ese era mi sentir, yo sentía que iba a la escuela, tomaba mis clases y a parte tenía que llegar a la casa a investigar, a ver los contenidos de esa materia”, dijo.
Contrario a estas experiencias, desde la universidad la visión es distinta, pues el modelo Flex es una herramienta que responde a las nuevas dinámicas educativas que ya se producen a nivel nacional e internacional. De acuerdo con Abel Grijalva, ésta modalidad no viene a sustituir la enseñanza presencial, sino a complementarla, y habrá a estudiantes que les guste y a otros que no.
“Tiene que ver con sus formas de aprendizaje, hay estudiantes que deciden aprender o que les gusta más esta modalidad presencial y hay quienes dicen ‘a mí me gusta más la virtualidad y preferiría que mi formación fuera de esa manera’, es un apoyo, no es toda la carrera”, dijo.
También destacó que este tipo de esquemas buscan preparar a los alumnos para entornos laborales y educativos que son cada vez más digitales.
En la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) también se está planteando un cambio en la forma de impartir clases, a través del modelo “bimodal”, una propuesta del rector Jesús Madueña Molina, donde se busca combinar la enseñanza presencial con la virtualidad.
César Roberto Jiménez Ramírez, especialista en tecnologías educativas, mencionó que esta tendencia de las universidades de tener un modelo mixto responde a diferentes factores, entre ellos el brindar mayor cobertura a la demanda educativa y adaptarse a contextos emergentes como problemas sanitarios, climáticos o situaciones de inseguridad.
También reconoció que es un reto para la plantilla docente, quienes deben adaptarse y capacitarse para estar al frente de estas herramientas tecnológicas. Aunque, agregó, debido a la pandemia del COVID-19 que obligó a las instituciones a trasladarse a la virtualidad, ya muchos docentes tienen experiencia.
“Desde aquí de la Dirección General de Educación Superior hemos establecido programas que buscan robustecer desde la parte técnica los artefactos tecnológicos que regularmente utilizamos, pero también agregando ese componente pedagógico”, dijo.
Sin embargo, para algunos estudiantes de la UAS, la experiencia de la virtualidad durante la pandemia no fue agradable, pues, de acuerdo a testimonios recabados por ESPEJO, no se respetaban horarios y los docentes no estaban preparados para el entorno digital.
“Fue bastante difícil de llevar, no todos los alumnos tienen una computadora con buen espacio para aplicaciones, entonces muchos de mis compañeros dejaron la carrera”, contó María Luisa*.
“No lo haría de nuevo, mil veces mejor presencial”, agregó Fernanda*
Jessica Ayón Zúñiga, doctora en Educación, indicó que el implementar herramientas que permitan la virtualidad viene a apoyar al sistema educativo en contextos adversos, por ejemplo, la situación de violencia que se vive en Sinaloa, donde acudir de forma presencial a las escuelas tiene sus riesgos.
Mencionó que no se trata nada más de trasladar el aula a una plataforma digital, sino la transformación del rol tradicional del docente a un facilitador de aprendizaje y entender al estudiante como el protagonista de la construcción de su aprendizaje.
Ante esto, si bien las universidades sinaloenses están caminando hacia el modelo educativo híbrido, aún es necesario que lo que se propone en el discurso se refleje en las experiencias de las y los estudiantes.
*Los nombres de las estudiantes fueron modificados para guardar su anonimato.

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