Culiacán, Sin.- Empresarios, dirigentes de cámaras empresariales, integrantes de colegios de profesionistas y ciudadanos, se reunieron en un conversatorio para hablar del futuro de los comercios y servicios en Culiacán, en el contexto de violencia que azota a Sinaloa desde hace más de un año y medio.
“¿Hacia dónde y cómo?” fue la pregunta para abrir la discusión, partiendo de la parálisis económica, principalmente en Culiacán, derivado de la ola de inseguridad que persiste en la ciudad.
Uno de los participantes, Gilberto Soto, presidente del Colegio de Contadores Públicos de Culiacán, expuso que actualmente la capital sinaloense está operando bajos tres choques simultáneos: una seguridad y violencia con efectos directos en la operación empresarial; la caída de la inversión privada y de ejecución de proyectos; y la perdida acelerada de empleos y cierre de negocios.
Y frente a este panorama, dijo, se tiene un discurso gubernamental totalmente desconectado de la realidad y de los indicadores económicos que se están padeciendo, como el cierre de 2 mil negocios, miles de empleos perdidos, contracción de créditos hipotecarios, afectaciones en la logística agrícola, cuotas ilegales y rutas restringidas.
“Sabemos que el sector más afectado en la ciudad son los servicios, comercios, restauranteros, construcción, inmobiliarios, empresas proveedoras del gobierno por distorsiones competitivas”, expuso.
Sin embargo, el representante de contadores también habló de ideas y propuestas, para poder hacer un verdadero plan de reactivación, donde desgraciadamente, señaló, sí se requiere al gobierno para realizarlo, ya que tienen los instrumentos necesarios para echar a andar programas y ayudar a tener una mejor planeación de la ciudad.
“Para poder hacer un plan de reactivación, creo que nosotros como ciudadanos y como empresarios, con este tipo de foros creo que nos estamos dando a la tarea de empezar a dar ideas de un resurgimiento. No esperar a que el problema que nos agobia concluya, sino tenemos que empezar antes, porque tenemos que empezar a salvar a nuestra ciudad, nuestra economía, nuestra sociedad”, mencionó.
Para abatir la crisis económica y la inseguridad, propuso que el gobierno tenga un área de inteligencia económica focalizada en extorsión, cobro de piso y redes de lavado, con una mesa empresarial permanente de riesgo, con protocolos de actuación inmediata.
“Reactivación de vigilancia estratégica en corredores comerciales y rutas agrícolas, también tener un blindaje institucional, auditoría independiente en contratos públicos para eliminar empresas fantasmas o vinculados a grupos criminales”, continuó.
“Un registro estatal obligatorio de beneficiario controlador para proveedores públicos. Fortalecimiento de la fiscalía especializada contra empresas con plazos máximos de respuesta. Incentivos económicos, lógicamente los incentivos fiscales, para empresas afectadas por actos de violencia”, precisó.
El profesionista también dijo que sería necesario un fondo estatal de reemprendimiento para micro y pequeñas empresas que cerraron por la inseguridad, así como programas de seguro estatales subsidiados contra el robo de transporte en zonas catalogadas como de riesgo.
“Para que ese trabajo en conjunto se dé tiene que haber la voluntad, creo que de nuestra parte ya existe la voluntad. Esto es lo que nos puede ayudar a poder salvar el presente y futuro de nuestra ciudad”, expuso.
Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (CANADEVI) en Culiacán, Daniel Félix, habló sobre cómo ha afectado la ola de violencia al desarrollo de vivienda en Culiacán, puntualizando que lo factores los tienen identificados.
Dio a conocer que de cada 10 personas que cancelaban la adquisición de su vivienda el 30 por ciento era porque estaban migrando de Culiacán. También que los bancos están otorgando menos créditos hipotecarios, resultando en que los desarrolladores se queden con inventario.
“No está bajando de precio la vivienda, subió 4.5 la inflación, construir una vivienda sigue costando exactamente lo mismo, por qué tendría que bajar, hay mucha oferta. Pero es una búsqueda de deshacerme del inventario a raíz de las cancelaciones de vivienda ya construida”, explicó.
Otra de las participantes fue la empresaria Ania Cuestas, propietaria del restaurante de comida saludable Kiwi, quien señaló que muchos empresarios no piden subsidios, sino condiciones para crecer.”
“Si fortalecemos a las mipymes fortalecemos a la base real de nuestra economía. El futuro del comercio en Sinaloa no está en resistir, está en evolucionar”, consideró.
Mientras tanto, Aarón Sanchez, presidente del Colegio de Economistas de Sinaloa, quien fue moderador del conversatorio celebrado en el restaurante Clan Taniyama, sostuvo que actualmente existe un estrés en la ciudad por la situación de delincuencia y de inseguridad, lo que ha generado que muchos comercios cierren sus cortinas.
“Estamos viviendo una situación realmente de emergencia regional y las actividades productivas están prácticamente en situación de sobrevivencia. Por eso nos hemos reunido en este conversatorio con la idea de ver qué es lo que podemos hacer, de escuchar de los protagonistas de estas actividades, que nos expongan sus puntos de vista, que conversemos de manera colectiva para definir rumbos de acción en el futuro inmediato”, resaltó.
“Evidentemente gran parte de esto que está sucediendo se deriva de la falta de acción del gobierno, donde no hemos visto programas que realmente disminuyan la inseguridad, que eviten el cierre de empresas que protejan al empleo, que aumenten los niveles de consumo local como se tenía anteriormente”, criticó.

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