Culiacán, Sinaloa.- El Estado de Sinaloa cuenta con una buena matrícula en educación media superior, sin embargo, esto no se traduce directamente en buenas condiciones dentro de las aulas.
Con grupos de hasta 50 alumnos atendidos en sesiones de apenas 45 minutos y docentes subordinados a normativas restrictivas, especialistas en pedagogía advirtieron que la inclusión y democracia dentro de las aulas es una realidad difícil de sostener fuera del discurso.
Para el académico Manuel Guadalupe Román Valadez, autor del libro “El malestar del bachillerato: entre la inclusión y la inserción social”, existen retos importantes para lograr una enseñanza inclusiva en las aulas, donde estudiantes tengan voz en la construcción de su aprendizaje.
“Para una enseñanza inclusiva se ocupan espacios inclusivos, para hacer la inclusión se necesita una interacción profunda e íntima con cada uno de los alumnos para poder saber qué necesitan, qué puedo hacer yo como profesor para ayudarlo, para que su transcurso por las aulas lo vuelvan una persona más fuerte al salir de ahí”, dijo.

Foto: Editorial UAS
Esto difícilmente se cumple en condiciones donde un profesor se ve obligado a atender a una gran cantidad de alumnos en un tiempo limitado, por lo que es necesario plantear la pregunta ¿Realmente estamos incluyendo?, señaló el autor.
“Necesariamente algunos quedan excluidos, que en el libro yo le llamo están insertos, pero no están incluidas sus voces en el transcurso de la clase, no tienen posibilidad de proponer alternativas a la que el docente da, aun si al docente le beneficiaría mucho escuchar esa alternativa”, mencionó.
LOGRAR LA INCLUSÓN
Para lograr esta inclusión y dejar atrás la inserción, se requiere recuperar la autoridad de los docentes en sus aulas, ya que no pueden implementar prácticas inclusivas si continúan enfrentando límites institucionales que restringen su autonomía.
“Es una profesión muy antigua pero que no ha abandonado su infancia, está ahí, ¿Cómo es posible que autores del año 1600 si los aplicaramos el día de hoy serían innovadores? Es porque casi no le hemos movido nada a las aulas, la forma en la que están estructuradas, el papel que funge el docente sigue en un tradicionalismo, no una tradición, en un tradicionalismo”, dijo.

Por su parte, Ramón Rodrigo López Zavala, subsecretario de Educación Media Superior y Superior en Sinaloa, durante su participación como comentarista en la presentación del libro de Manuel Román, indicó que en la entidad existe una alta tasa de matrícula en educación superior y media superior, pero eso no significa que sea democrática.
Indicó que democracia es darle voz a quienes llegan a las aulas, no es convertirlos en receptores del saber, sino constructores del mismo.
Por lo que, el reto, según los especialistas, no es mantener o aumentar la cobertura sino transformar lo que ocurre dentro de las aulas para hacerlas más inclusivas.

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