La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, máximo líder del cártel Jalisco nueva generación, abatido este domingo 22 de febrero en un operativo del gobierno mexicano, marca un punto de inflexión en el panorama de seguridad del país. El acontecimiento abre un periodo de incertidumbre, reacomodos internos y potencial incremento de la violencia, advierte David Mora, Analista Senior para México de International Crisis Group.
“La historia lo dice y lo hemos visto repetirse: el hecho de remover a una cabeza no elimina la organización. Simplemente desestabiliza la organización y muchas veces se crean vacíos de poder y espacios para que figuras y grupos intenten llegar a la cabeza e intenten dominar. Esto, por supuesto, muchas veces viene asociado con violencia”, explicó en entrevista para ESPEJO.
A diferencia de otros cárteles con estructuras más fragmentadas, el cártel jalisco operaba como una organización altamente centralizada y jerárquica, con El Mencho como el personaje principal. No existe, por ahora, un heredero natural o un liderazgo claramente definido.
Además de las disputas internas, Mora subraya que el mayor riesgo está en los territorios donde el CJNG mantiene conflictos activos. Estados como Michoacán y Guanajuato, ya entre los más violentos del país, podrían experimentar nuevos estallidos de criminalidad.
En Guanajuato, el CJNG se enfrentaba al Cártel de Santa Rosa de Lima; en Michoacán, a Cárteles Unidos, autodefensas y policías comunitarias. La caída de El Mencho puede ser leída por estos grupos como una ventana de oportunidad para consolidar su control territorial.
“No solo puede venir violencia por el proceso de reacomodo interno de Jalisco, sino por los procesos que hay en los estados, cada estado con sus dinámicas y las luchas que tiene Jalisco con cárteles locales a nivel estatal”, explica el analista.
Lo que está en juego tras la caída del líder del CJNG
Eduardo Guerrero Gutiérrez, consultor en seguridad pública y especialista en análisis de organizaciones criminales, plantea que el futuro inmediato dependerá de dos factores clave. El primero es el alcance real del operativo. Si la estructura cupular quedó intacta, el escenario más probable es una guerra interna de sucesión, con repercusiones violentas en múltiples entidades.
Si, por el contrario, hay arrestos de jefes regionales, operadores políticos y financieros, el daño al cártel sería mucho más profundo, afectando su capacidad de coordinación y respuesta.
El segundo factor decisivo es el nivel de involucramiento de Estados Unidos. Guerrero subraya que aún no está claro si la participación estadounidense se limitó al intercambio de inteligencia para ubicar al líder del CJNG o si existe un plan conjunto de acompañamiento para debilitar gradualmente al cártel en los próximos meses.
“El mejor escenario es un golpe contundente a la cúpula, con acompañamiento sostenido de Estados Unidos. El peor, que haya sido un abatimiento aislado y sin una estrategia posterior […] Si vemos que en lugar de estas capturas eficaces, rápidas, de varias figuras prominentes del cártel, hay la aparición y perdurabilidad de varias guerras locales en zonas rurales de varias entidades, pues es un muy mal augurio para lo que va a suceder en los siguientes meses,”.
El riesgo de repetir el escenario de Sinaloa
Para Cecilia Farfán-Méndez, jefa del Observatorio de América del Norte de GI-TOC y experta en crimen organizado, el impacto de la eliminación de El Mencho sobre la seguridad nacional dependerá de si el Estado logra contener la escalada de violencia inicial o si esta deriva en un bucle de inseguridad, como ocurrió con la guerra interna del cártel de Sinaloa que estalló en septiembre de 2024 tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada.
Farfán subraya que la gran incógnita es si la violencia observada en las primeras horas podrá ser limitada o si se convertirá en un fenómeno sostenido en distintas regiones del país. Advierte que, debido a que los grupos criminales conservan una alta capacidad de fuego, frenar estas reacciones no es sencillo ni inmediato.
“Sinaloa es un indicador de que esto no es tan fácil. Es probable que veamos retrocesos antes de cualquier estabilización, tanto en Jalisco como en otras regiones”, comenta.
Sobre las demostraciones de caos, la especialista apunta que pueden responder a varios objetivos, como evitar nuevas capturas de alto nivel, proteger intereses económicos y enviar un mensaje de poderío. Explica que lo más preocupante es el impacto en las comunidades atrapadas en medio de estas dinámicas, donde históricamente la violencia no termina con la caída de un líder, sino que suele marcar el inicio de nuevas espirales violentas.
En cuanto a la estrategia de seguridad, Farfán-Méndez considera que el operativo es congruente con el distanciamiento de la actual administración respecto a la política de “abrazos, no balazos” del expresidente López Obrador, y refleja una cooperación más estrecha con Estados Unidos, dado que El Mencho también era un objetivo prioritario para la justicia estadounidense.

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