Mazatlán, Sinaloa.— Números. Números. Cifras. Cifras.

Eso es lo que se oye bajo la carpa blanca instalada en el centro de la Tercera Región Militar de Mazatlán. Un río de números. Números en cascada. Tantos números.

Los funcionarios suben al pódium, toman el micrófono y los pronuncian con tono técnico, con cadencia institucional, como si cada cifra fuera una pieza con la cual explicar lo que vive Sinaloa. Es La Mañanera del Pueblo.

La primera en hablar es Marcela Figueroa, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Presenta los indicadores de incidencia delictiva en Sinaloa de enero de 2024 a enero de 2026. Dice que de enero a agosto de 2024 los homicidios dolosos permanecían estables, con un promedio de 1.6 diarios. Luego llega septiembre, ese mes que aquí nadie necesita explicar demasiado: el promedio sube a 4.7 asesinatos por día.

Su gráfica es una herida abierta.

Figueroa continúa. En enero de 2026, afirma, el promedio es de 3.4 homicidios diarios. Habla de tendencia a la baja, de estabilidad en el último semestre, de una reducción del 50 por ciento respecto al punto más alto, alcanzado en junio de 2025.

“Llevamos prácticamente seis meses de manera muy estable en el promedio de homicidios. El punto más alto fue el pasado junio de 2025 y a este enero de 2026 la reducción de los homicidios dolosos en la entidad es del 50 por ciento”.

CAUSAS Y DETENIDOS

Después toma la palabra la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Habla del eje de atención a las causas dentro de la Estrategia Nacional de Seguridad. Su tono es enfático. Enumera: 413 reuniones de mesas de paz, 2 mil 456 regionales, 880 acuerdos en beneficio de la población, 228 jornadas de paz con más de 69 mil personas atendidas.
Cada número es ofrecido como prueba de presencia, de trabajo territorial, de firma del Estado.

Sigue Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Menciona tres casos recientes: 10 mineros privados de la libertad, seis turistas secuestrados en Mazatlán, dos diputados heridos en Culiacán. Siete detenidos por estos hechos.

Luego amplía el lente: del 1 de octubre de 2024 al 15 de febrero de 2026 van 2 mil 225 personas detenidas por delitos de alto impacto, 33 toneladas de droga aseguradas, mil 942 laboratorios desmantelados, 4 mil 850 armas decomisadas —una de cada cinco incautadas en el país— y más de un millón de cartuchos.

Y sigue hablando de más detenidos en los últimos días. Los números caen, corren, saltan, duelen, enfadan.

INFORME

Y por si no queda claro, se proyecta un video. Informe de resultados en Sinaloa. Otra vez el 50 por ciento de reducción en homicidios. Otra vez el 31 por ciento menos en delitos de alto impacto. Otra vez el millón de cartuchos. Las estadísticas desfilan en pantalla con música institucional, como si la repetición les diera más peso, más verdad.

ASFALTO

Luego llegan los números del asfalto. Jesús Antonio Esteva, secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, detalla el Megabachetón: mil 271 millones de pesos para rehabilitar 326 kilómetros de carreteras en Sinaloa.

Habla de la carretera San Ignacio–Tayoltita, de 100 kilómetros (84 en territorio sinaloense), de un trayecto que antes tomaba 10 horas y ahora hora y media. Cita 14 puentes, miles de toneladas de acero, roca removida, 400 millones de pesos en el puente de la México 15 y Pérez Escobosa. Cuánto mide de largo, cuántas columnas lo sostienen, los metros de altura.

El concreto y el asfalto también se cuentan.

AGUAS

El turno es para Efraín Morales López, director de la Comisión Nacional del Agua. Lleva una hoja en la mano. Nadie duda de que está llena de cifras. Habla de la tecnificación del distrito de riego Culiacán-Humaya: 37 mil hectáreas, ahorro de hasta 25 por ciento de agua, 3 mil 700 millones de pesos de inversión.

Luego el distrito 075 de El Fuerte: 33 mil hectáreas, casi 4 mil millones más. Millones de metros cúbicos de agua. Millones de pesos. Millones.

Casi una hora y 45 minutos después, los números se agotan. Los funcionarios, trece, quizá catorce, se levantan del pódium y se retiran conversando entre ellos. Abandonan la carpa blanca y caminan hacia los edificios militares. Al fondo se asoma una escalera. Tal vez, cuando la suban, alguien cuente los peldaños.

Acá en la carpa alguien dice que van 17 meses de guerra y miles de muertos y miles de desaparecidos.

Los números cambian de forma. Ya no son porcentajes ni inversiones. Son víctimas que duelen, gente que no está.

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