La salida de Adán Augusto López Hernández como Coordinador de morena en el Senado y presidente de la Junta de Coordinación Política, generó interpretaciones de todo tipo por la cercanía que tuvo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, pues fungió como gobernador de Tabasco, secretario de gobernación y como precandidato a la presidencia de la república.
El contexto de los cambios está en el proceso político, la reforma electoral y en la agenda en materia de seguridad pública que la presidenta Sheinbaum prioriza en un escenario de constante interacción con Donald Trump y la siempre complicada política exterior de los Estados Unidos.
El termómetro político está marcado por el retiro político de AMLO y la elección intermedia del sexenio donde se renovarán 17 gubernaturas. Esto supone mantener la organización desde la calle, el diálogo con la clase política que busca participar y darle trato a los intentos de ruptura que surgirán en la reconfiguración del poder con los aliados.
Por otro lado, la reforma electoral incomoda a las élites de los partidos políticos, tanto de la oposición como del oficialismo. El Senador Adán es un beneficiado de este sistema, al igual que Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard. Todos fueron precandidatos a la presidencia, garantizaron un escaño en la cámara alta y mantienen redes de proselitismo para incidir en las gubernaturas al margen de la presidenta.
El tema de seguridad es el talón de Aquiles del gobierno federal. Más allá de la estadística del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que muestra una reducción en cuanto a delitos de alto impacto, y de la coordinación efectiva del secretario estrella del gabinete presidencial, el tabasqueño está envuelto en polémicas por la supuesta complicidad de su ex secretario de seguridad con actividades ilícitas.
Bajo ese escenario ¿Qué rol debe jugar Adán Augusto López Hernández en el segundo piso de la 4T? ¿Vale la pena que el movimiento pague un costo político por los pecados de Adán? ¿El Senador plurinominal está alineado con los principios éticos y morales que predica el proyecto?
Quien lo suplirá en funciones es el Senador Ignacio Mier, operador con amplia experiencia en la conciliación política y en la organización territorial. Es importante recordar que el legislador poblano fue presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) en la cámara de diputados tras la salida de Mario Delgado en 2020 y tuvo una participación importante en tareas de coordinación en las entidades federativas.
Su ciclo como activo importante, de primera línea, parece llegar a su fin. Cuando los excesos superan la eficiencia y la eficacia, no hay lealtad que pueda mantener posiciones de privilegio. Adán ya no cabe en el Edén.

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