Posterior al Conversatorio Agrícola que se llevó a cabo el día 23 de agosto del 2025 en el auditorio de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC), se conformó un grupo de comunicación con los asistentes a dicho evento, que tiene la intención de reunir a personas de todos los giros que nos una el interés por mejorar las problemáticas actuales que afectan la producción agrícola.

Se dice mucho que la agricultura es el motor económico de Sinaloa. Se repite la frase de que “si al agricultor le va bien a Sinaloa le va bien”. Por lo tanto, el problema que acontece el campo no se queda solo ahí, también afecta de manera directa a favor o en contra de muchos otros de los giros económicos estado.

En mi participación en dicho foro mencioné una frase que decía: “Si no eres parte del problema, no puedes ser parte de la solución”. Quiere decir que los involucrados y los afectados somos quienes tenemos que venir con las soluciones, porque es a nosotros a quien nos duele el problema, lo conocemos, lo vivimos y debemos de ser los más motivados para resolverlos. Eso incluye a todos los involucrados: Agricultores, asesores técnicos, proveedores de insumos y equipos, académicos, empleados agrícolas, almacenadores, comercializadores, transformadores, transportistas, arrendadores, hasta los consumidores. Y entre todos debemos definir el camino por el cual buscamos llegar a una meta común y comprometernos a seguirlo. Cada quien con su habilidad y cada quien en su trinchera.

Fue por ello que dentro de ese chat se propuso una reunión que se llevó a cabo el pasado 4 de febrero y donde asistieron los interesados en proponer, analizar y buscar soluciones. Un grupo compacto pero muy diverso y, sobre todo, muy bien representado en cada una de las diferentes áreas que involucran el proceso de la producción de alimentos. Y tras algunas horas de conversación entre este nutrido grupo de gente con mucha experiencia, terminamos con una minuta que resume lo que ahí se concluyó.

En resumen, determinamos que el problema a resolver es la Rentabilidad del Productor de Alimentos. Observamos que hay tres grandes pilares que hay que abordar. Los tres son igual de importantes, cada uno se resuelve con diferentes acciones, estrategias, actores, recursos y acuerdos. Pero ninguno por si solo van a resolver el problema. La suma de los avances en cada área es lo que nos debe de llevar a la eficiencia y a la rentabilidad. Hay que trabajar de manera paralela en los tres ejes y para eso necesitamos una guía clara de acción en cada uno de ellos.

Estos tres ejes son:

1) Producción y Costos

2) Comercialización y Precio

3) Políticas Públicas.

Todo aquel que dice que el problema es que tenemos que producir más toneladas, ser más eficientes, que nos cueste menos o incluso buscar otros cultivos a producir tiene razón. Todo aquel que dice que tenemos que vender a mejor precio, reducir intermediarios, meterle valor agregado o buscar mejores mercados también tiene razón y, por último, quienes dicen que esto lo tiene que resolver el gobierno con un buen programa de apoyos, certidumbre a las reglas y a su cumplimiento, también la tiene.

Lo que sigue entonces es hacer un análisis serio de la problemática y resolver las siguientes preguntas: ¿Cuál es el problema central? ¿Qué datos e información comprobada tenemos? ¿Qué opciones de solución existen? ¿Cuál o cuáles son las prioritarias? ¿Cuál sería el beneficio? ¿Quiénes deben de participar en la solución y ser los responsables? ¿Cuánto cuesta esa solución y cómo se va a financiar?

El sistema agrícola actual se ha venido conformando, a lo largo de los años, moldeado por la globalización, la tecnología, las necesidades y preferencias del consumidor, disponibilidad, logística, marketing, ciencia, conciencia, etc. El mundo ha evolucionado en todos estos aspectos de manera exponencial en los últimos años y lo que antes funcionaba para algunos ya no funciona igual. Vienen tiempos donde toca adaptarnos, reinventarnos, pensar fuera de la caja y buscar esas soluciones creativas, pero a la vez posibles.

Hay que soñar, ¿Por qué no? y tener fé, esperanza y optimismo de que si se puede lograr el objetivo, o por lo menos acercarnos lo suficiente a éste, pero siempre dentro de los parámetros de lo posible y lo lógico. Soñar acompañados de la razón y no de la fantasía.

¿Quién dijo yo? ¿Cuándo empezamos?

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO