Salir a la calle a mediodía puede convertirse en un acto de supervivencia en Culiacán. Castigados por el sol, corremos pañuelo en mano en busca de una franja de sombra como si fuera oro. Pero esta carrera no es causada solo por el sol o la humedad, sino por una configuración del espacio que podría ser un escenario más favorable para el confort térmico urbano. Veamos de qué se trata este concepto y qué rol juega el diseño del espacio exterior.
El confort térmico se refiere a un tipo de sensación de bienestar al habitar el exterior en una ciudad. En ese estado neutro, cuando “no sentimos frío ni calor”, la mente no nos alerta y el cuerpo no necesita ajustarse frente a la temperatura del aire, la radiación solar o la humedad, haciendo posible disfrutar el entorno.
Aunque en Culiacán la humedad es de los factores más críticos, este es solo uno de los seis parámetros básicos que afectan el estado de satisfacción o equilibrio térmico que una persona experimenta al caminar por la calle, esperar el transporte público, pasear en bicicleta o conversar en la banca de un parque. Como veremos a continuación, estos parámetros se clasifican en ambientales y personales. Es importante revisarlos para entender mejor nuestra experiencia del calor en Culiacán.
Parámetros ambientales
- Temperatura del aire. El más popular. Se puede medir con un termómetro regular fijo, en la sombra. La medición de temperatura del aire por sí sola no representa la sensación de calor, sino qué tan caliente (o frío) está el aire.
- Temperatura radiante media. El más complejo. Es una combinación del calor que irradia el suelo, paredes u otras superficies de objetos que nos rodean, incluyendo la vegetación, automóviles, la porción del cielo al que estemos expuestos, etc. Este aspecto es altamente influenciado por la cantidad de sombra disponible y la velocidad del viento.
- Velocidad del viento. Se refiere a qué tan rápido se mueve el aire a través o alrededor de un espacio u objeto. A velocidades moderadas, durante la temporada de calor, puede ayudar a disminuir la temperatura de la piel, aumentando el confort. Sin embargo, pierde capacidad de enfriamiento en espacios cuyo aire tiene exceso de humedad.
- Humedad relativa del aire. Este parámetro determina si el ambiente se siente seco o sofocante. Se indica en porcentaje (%) y nos dice qué tan cerca está el aire de la máxima cantidad de vapor de agua que puede contener a cierta temperatura. En altos niveles, como ocurre en Culiacán, disminuye la capacidad natural de enfriamiento que tiene el cuerpo cuando se evapora el sudor o al exhalar aire.
Parámetros personales
- Protección térmica de la ropa. Se refiere al nivel de intercambio de calor que permite la ropa entre la piel y el ambiente. Este intercambio de calor varía con el material, diseño y cantidad de prendas que se usan. Dependiendo del ambiente y condiciones de uso, se puede ajustar para proteger al cuerpo contra la exposición directa a los rayos del sol, facilitar la ventilación o evitar la pérdida de calor en lugares fríos.
- Ritmo metabólico. Determina la cantidad de calor generado por el cuerpo debido al nivel de actividad física. Nosotros mismos somos una fuente de calor: no es lo mismo estar sentado leyendo en la sombra que correr para alcanzar el autobús bajo el sol.
Ahora veamos por qué en Culiacán experimentamos el calor como si estuviéramos en un horno de vapor. Al estar la ciudad en un valle, rodeada de cerros y cerca de la costa, la humedad relativa suele ser alta. Si en agosto a las tres de la tarde caminamos por una calle de asfalto escasamente arbolada, con una temperatura del aire de 35 °C y una humedad cercana al 80%, el cuerpo simplemente no puede enfriarse; el sudor no se evapora adecuadamente sin importar qué tan fresca sea la ropa o qué tan leve sea el paso. Si a esto sumamos una radiación solar agresiva, la situación no mejora a menos que busquemos la sombra con un ventilador o entremos a un espacio con aire acondicionado.
Es cierto que, dependiendo del diseño de la ciudad y el clima donde nos encontremos, unos parámetros pueden tener mayor impacto que otros. Sin embargo, el equilibrio térmico del cuerpo queda definido por el efecto combinado de los seis factores listados arriba.
Ahora bien, si el uso adecuado de los dos parámetros personales (ropa y nivel de actividad física) recae en cada uno de nosotros, hablar de la importancia de una configuración del espacio exterior que sea favorable frente al calor extremo en la ciudad se refiere a la relevancia de gestionar los cuatro parámetros ambientales a través del diseño, el cual está en manos de arquitectos, paisajistas, urbanistas e ingenieros.
Nota: El diseño de espacios confortables es solo el principio de la solución. Existen dos etapas clave después del diseño. Primero, la construcción de una propuesta o proyecto; aquí la coordinación y disponibilidad de recursos son elementales. Lo segundo es el mantenimiento adecuado para garantizar la continuidad del servicio de regulación del calor.
Estrategias de diseño para mitigar el calor en el exterior
Para mejorar el confort térmico en espacios exteriores de Culiacán (p. ej., banquetas, plazas, mercados, áreas recreativas, etc.), es necesario regular el intercambio de calor entre el cuerpo y el ambiente combinando las siguientes estrategias:
- Sombra y materiales. Aquí el punto clave es reducir la temperatura radiante media. En gran medida esto se logra generando sombras con techumbres, voladizos, árboles y barreras verticales con vegetación (de preferencia), etc. Al mismo tiempo, es importante usar materiales cuyas superficies tengan colores claros para aumentar la reflexión de la luz solar; aquí es importante controlar que la energía reflejada afecte lo menos posible las áreas donde circulan o se detienen los peatones. Estas estrategias sirven para que el suelo, las paredes de los edificios y nuestro cuerpo absorban menos calor. Sus beneficios aumentan si se acompañan con una adecuada ventilación.
- Calles bien ventiladas. Es necesario que la forma de los edificios sea tal que existan espacios abiertos entre ellos, de modo que el viento pueda circular, ayudando a que los peatones se refresquen de manera natural.
- El poder de los árboles. Además de generar sombra, estos ayudan a refrescar el ambiente al liberar humedad y absorber energía solar. El cultivo de árboles nativos (preferentemente de copa ancha y densa) incrementa la posibilidad de éxito de esta estrategia y, de acuerdo con las condiciones particulares de un espacio exterior (microclima), se pueden seleccionar especies que renuevan sus hojas por temporada, de manera que en verano den sombra y en invierno permitan el paso de la luz solar.
- Gestión de la humedad. Debido a que en Culiacán la humedad relativa del aire es consistentemente alta, el uso de fuentes y aspersores de agua debe ser moderado y a escala local, durante las horas del año con sol intenso, cuando la humedad relativa del aire haya bajado un poco. Al alcanzar el 80-90% de humedad relativa, el aire está tan saturado que ha perdido casi por completo su capacidad de participar en el enfriamiento por evaporación de agua. Una alternativa es el enfriamiento indirecto al colocar cubiertas de vegetación sobre voladizos, techumbres, etc. Las plantas bloquean el sol y refrescan mediante su transpiración natural, aumentando la posibilidad de tener aire fresco para el usuario del espacio exterior.
Empleadas en conjunto, estas estrategias pueden ayudar a crear un espacio exterior que contrarreste las condiciones de calor y humedad características de la capital sinaloense.
Hay que tener presente que una ciudad cuyo espacio exterior tiene bajos niveles de confort térmico desincentiva su uso y privatiza la vida: si en la calle te cocinas a vapor, te refugias en el aire acondicionado. Diseñar espacios que regulen el confort térmico es indispensable para la salud, la economía local y el uso equitativo del espacio público. Un espacio incómodo puede convertirse en un espacio abandonado.

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