Lo más peculiar de dicha novela que transcurre entre el año 1834 hasta 1903, estriba en que entrelaza las vidas de dos personajes reales, cuya trascendencia cambió el mundo de las ciencias y de las artes: El científico naturalista Inglés, Charles Darwin y el pintor retratista alemán Johann Moritz Rugendas.  A pesar de ser una novela de ficción basada en personajes reales, el autor se obliga a sí mismo a una investigación exhaustiva sobre las aportaciones que estos personajes dejaron a la humanidad, según Carlos Franz:  “Para poder mentir con más propiedad”.

El pintor Rugendas huye del dominio del sabio Barón Von Humboldt, que lo tiene contratado para pintar la naturaleza con fines científicos, provocando el fastidio y la frustración del artista, quien decide huir de París y se embarca rumbo a América. Tras un recorrido por el Océano Pacífico, decide quedarse en Chile. La belleza del puerto de Valparaíso, su exuberante vegetación y el perfil de la montaña Aconcagua, capturan el interés del pintor. Ahí conoce a otra fuerza volcánica en una mujer de gran belleza, altiva, inteligente e imponente: Carmen Lisperguer, de 27 años, casada con un héroe de guerra 30 años mayor que ella. El primer encuentro del artista con la singular mujer, fue áspero. Sin embargo, el pintor no enfrió su interés, como conocedor de la belleza, tratando de llegar a ella por medio de su arte, proponiendo pintarle  un retrato. Él pertinaz y ella escurridiza, finalmente, la bella mujer accedió a la propuesta del pintor, para llenar sus ratos de ocio ante las constantes ausencias de su esposo. El escarceo entre dos personalidades de competitiva fuerza, duró pocas semanas en las que Rugendas se instaló en una casa solitaria, se dio a conocer entre la sociedad del lugar y terminó conquistando a Carmen: A las pocas semanas, ya eran amantes ocultos.

El artista comenzó a pintarla en dos telas diferentes: Una, vestida elegantemente, solemne y altiva y otra, en un lienzo de mayores proporciones, totalmente desnuda en su espléndida hermosura.

La noticia de la llegada de un buque Inglés anclado en la bahía de Valparaíso, atrajo el interés de los habitantes que acudían a conocer al ilustre capitán Fitz Roy y al no menos famoso científico Charles Darwin, quienes se habían unido para cartografiar las costas australes de Chile. La curiosidad de Carmen y Rugendas, les llevó a visitar el barco, siendo recibidos por el mismo científico Charles Darwin, a quien apabulló la  sensualidad de la bella Carmen. Ésta a su vez, impresionada por la inteligencia del inglés, su alta figura, sus rubios cabellos y sus lánguidos ojos azules, se interesó por las investigaciones del sabio y sus opiniones sobre el amor: “…a favor del matrimonio, como una compañía constante y amistad en las vejez (mejor que un perro, en cualquier caso)“. Después de conocer las opuestas opiniones de su amante y el tranquilo  filósofo, propuso y organizó un debate público para analizar y discutir los pensamientos que ambos hombres sostenían y que ella astutamente clasificó ante al público como: “¿Existe el amor o sólo existe el deseo?” La entusiasta audiencia dio rienda suelta a variadas opiniones, lo que provocó que las autoridades irrumpieran argumentando que: ahí se llevaba a cabo una reunión política. Las exultantes palabras del Prefecto de la ciudad resonaron con fuerza: “Señora Carmen Lisperguer, dése usted por presa por celebrar una reunión política…y los demás también…” y fueron llevados a la estrecha cárcel del lugar.

Carmen, enamorada de los dos personajes y aburrida por las ausencias del esposo, se dedicó a  conquistarlos provocando los celos de ambos. El científico, enamorado por primera vez, pretendía escapar del asedio de la bella y el artista, consumido por los celos, intentaba asesinar a su rival. Quien puso fin a las desatadas pasiones, fue nada menos que el esposo, al imponer la paz entre los dos hombres bajo difíciles condiciones que afectaron de por vida a los tres amantes.

La novela rebasa las pasiones, el arte, la magia, la belleza, la ciencia, razones y emociones. Todo en una trama inolvidable. El curioso estilo narrativo, pesa sobre la segunda persona del singular, pero también es narrado por quien se supone que es Carmen rememorando el pasado a través de los años.

Algunos críticos han comentado: “En esta su novela más ambiciosa, Carlos Franz, demuestra investigación, imaginación, técnica, etc., para conformar una gran historia…

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